Casa Alef

Del Homo Sapiens al Homo Digitalis.

                                                                -Verónica Ordeñana López, Puebla-México-

    “Si durante todo un lapso uno ha vivido dentro de una cultura determinada y por eso se empeño a explorar sus orígenes y su ruta de desarrollo, en algún momento lo tentará dirigir la mirada en la otra dirección y preguntarse por el destino lejano que guarda a esa cultura y las mudanzas que esta llamada a transitar.” -S. Freud-

No trataré de descubrir el hilo negro respecto a la teórica psicoanalítica, y sí algo ha cambiado después de haber retornado a Freud y exista algo nuevo que decir de los malestares contemporáneos. Este escrito es un diálogo entre el pasado y el presente, desarrollando cuatro ideas entretejiendo lo que fue, lo que es y lo que parece estamos destinados a ser dentro de una lógica trazada en el metaverso: un post-humano. 

Es solo una re-flexión que enlaza la evolución, al ser, al espíritu y la ilusión, tomando solo algunas ideas que parten de Darwin (y el estado behaviorista), el ser de Byung-Chul Han, vuelto enjambre -a sabiendas de que tratamos al ser-haciendo, proveniente del discurso-, la dialéctica permanente de Hegel y la ilusión que se vende al alcance del meta humano. 

La idea de pensar al Homo Sapiens al ahora Homo Digitalis, parte de muchas propuestas ya elaboradas en torno a la IA, y, los embates del psicoanálisis en vísperas de ser un dispositivo sustituido por Chat GPT -aunque no sea algo nuevo poner en duda su vigencia, cuestionando su relevancia dentro de una sociedad diseñada en función de la obsolescencia programada-. Señalando al pie de lo último, el juego, la ironía, la paradoja, y la contradicción que posibilitan la existencia misma de lo que llamamos humano; el cual, como sabemos, no nace de la generación espontánea, sino de la evolución de la especie, requiriendo millones de años para ello; ¿entonces?, ¿porqué aceleramos nuestra destrucción?, o, ¿la idea de transitar a un mundo nuevo?, mejor dicho ¿a un Estado nuevo, en el advenimiento de la New Age?

  1. Estado silvestre de la especie humana:

 Aludiendo superficialmente el concepto de Necropolítica de Achille Mbembe, en los últimos años, hemos visto la propagación de guerras, ejecución de inocentes literalmente en vivo, marchas masivas de migrantes hacia los Estados Unidos, Ceuta; desapariciones, narcotráfico; un sinfín de actividades y actos mediante los cuales presentificamos estructuras de poder al servicio y gestión de la muerte, arraigadas en la proliferación y perpetuidad de ensalzar la supremacía de la raza más fuerte; sustentada en la teoría darwiniana en cuanto a uno de sus principales fundamentos: laselección natural, pero también de la variación genética; siendo insuficiente para comprender la animalidad  humana, aunque si puede justificar el estado silvestre al que apunta a reducirse en aras de continuar con la Cultura del Goce sin límites, asentadas en lecturas de un Capitalismo voraz bajo el mandato de consumir hasta consumirnos contemplando una serie de objetos a <letosas> referidas así por  Lacan en 1972, que cumplan la promesa de satisfacción absoluta y colme nuestra falta, instalando un medio operativo en la psique humana que posibilite adormecer nuestros espíritus. Si bien, coqueteamos con el concepto de biopoder, en tanto que se busca mantener el control y regulación de la especie, la Necropolítica nos posibilita situar los vacíos legales que se instauran en vías de justificar la muerte de lo distinto y lo marginado. 

  1. ¿La pregunta por el ser se inaugura en el momento en que despierta nuestra consciencia? 

La denominación de Homo Sapiens alude a calificarnos como seres pensantes y sabios, nuestra evolución radica en aconteceres, trazados dentro de una cronología de tiempo de por lo menos 200 000 a 600 000 mil años, reconstruidos a través de vestigios, restos que dan cuenta de las capacidades mentales y la adaptación que fue creando mutaciones para dar lugar a los homínidos. Y desde este tiempo en adelante la inteligencia será considerada como el rasgo distintivo del animal humano. 

La filosofía nos ayuda a rellenar algunos vacíos, respecto al momento en que el animal empieza a preguntarse por su existencia, aconteciendo el espíritu, el ser, y la razón dando pie a cambiar la relación que hasta entonces se tenía con la naturaleza y el cosmos, incluso en la relación con el otro sexo; inexistente al considerarse como parte de un mismo género. Filogenéticamente emparentamos con los monos, sin embargo, es, la razón el rasgo que sigue marcando una diferencia ahora sexual, elevando al homo de su condición animal, para situarse en relación a otro que aparece como distinto dentro de esta jerarquía antropocéntrica.

 Para Hegel el espíritu es un movimiento que conduce el pensar hacia el ser, aunque no necesariamente en principio seamos muy conscientes de nuestro pensamiento; es en primera instancia un sentir, producto de la sensibilidad, estableciendo una relación de identidad y corporeidad. De algún modo la objetividad del pensamiento queda en parte sustraído de la consciencia surgiendo como una oposición del estado sensible del individuo: se piensa sin ser consciente de nuestro pensamiento, algo se relega a la automatización. 

Mediante la dialéctica del Amo y el Esclavo y ante lo que desarrollaría Lacan a decir dentro de los 4 discursos, agregando un quinto el del Capitalismo, comprendemos la lucha a muerte que requiere y demanda el conocimiento (traducido por su puesto una vez instituidas en la Cultura las estructuras de jerarquía y de poder),  como sabemos, dentro del revés del psicoanálisis, se trata del a-fecto de lo inconsciente y el movimiento del saber en relación al deseo y el Otro (Cultura, lenguaje) produciendo en el decir la verdad del sujeto. Entonces la pregunta por el ser y la existencia, ¿aparece en el momento en que despierta nuestra consciencia?, o, es a partir de que Uno acontece al otro, descubriendo un Yo-Tú, o bien, en su inversión un <Tú-Yo>.

Lo que en principio nos ayudo a sobrevivir fue el instinto y lo que nos dio lugar como Cultura fue dejar de ser nómadas para tener los primeros asentamientos humanos: civilizaciones que fortalecieron cada grupo, al mismo tiempo de diferenciar de otros, erigiendo las primeras tribus y clanes; ¿será este el momento en que se descubre que no habrá otra especie que supere al Homo? Freud lo habría dicho en su tiempo: la Cultura y civilización articulan la vida humana como todo aquello que la eleva de sus condiciones animales distinguiéndola de la vida animal. No obstante, bipartitamente señala, por un lado, el saber y poder-hacer que los hombres han adquirido para gobernar las fuerzas de la naturaleza y arrancarle bienes que satisfagan sus necesidades. Por otro, comprende todas las normas necesarias para regular los vínculos recíprocos entre los hombres y, en particular, la distribución de los bienes asequibles. 

En el porvenir de una ilusión, Freud se pregunta de algún modo acerca de cierta animalidad que no puede ser regulada y como el humano puede ser un enemigo de la Cultura, a pesar de que en el principio su unión ayudará a sobrevivir y la muerte se redujera a este hecho: una condición puramente biológica. Parafraseando a Freud: los vínculos, y este sentido de reciprocidad, son profundamente influidos por la medida de la satisfacción pulsional, que los bienes existentes hacen posible, y por la capacidad del ser humano para relacionarse con otro como un bien él mismo; puede ser explotado por su fuerza laboral, pero también ser tomado como objeto sexual.  

  1. ¿Cómo se produce e introduce la idea de lo post humano?

Ante lo que Freud señala como las tres imposibilidades: educar, gobernar y psicoanalizar, considero necesario establecer el eje que pretendo plantear en este escrito, el Malestar Contemporáneo, si bien no puede ser reducido solo a corroborar el insistente retorno al Mito, mejor dicho, a esos deseos primitivos/primigenios: Incesto, Homicidio y el Canibalismo; el diván y lo social, nos proveen de la multiplicidad con que el síntoma se forma dando cierta afirmación a esto.

 El espacio analítico se construye de los fantasmas, los deseos, el goce; del decir de lo inconsciente; y aún de ser advertidos de que no existe la relación sexual, ergo no deja de romantizarse a través del amor la idea de ser y aspirar a convertirse en unomismo, y, aunque se lograse hacer que el sujeto asuma el No-todo <la imposibilidad de completud>; lo social insiste en ser Homogéneos. Pese a que se hable de intersexos, teoría queer, transexualidad, bisexualidad -interpretándolo dentro de una performatividad, con lo cual, sea una resistencia y forma de habitar el cuerpo-, no dejará de ser una minoría mal vista. <El otro>, <lo otro> acorde a lo que desarrolla Han a través de la expulsión de lo distinto dejo de ser:

[…] Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual […]

Agregando lo siguiente, para empezar a puntualizar: 

 […] la proliferación de lo igual es lo que constituye las alteraciones “patológicas” de las que está aquejado el cuerpo social. (Isaac) La paradoja que propone Han, es que no se nos prohíbe, lo que enferma es el exceso de comunicación y de consumo (interconectividad), no es lo reprimido, es la permisividad y la afirmación del Yo, lo que hace que nuestro tiempo sea el signo de la de-presión;la presión destructiva no viene del otro, proviene del interior

Tomando como premisa: la violencia del otro no es lo único que resulta destructivo. La expulsión de lo distinto pone en marcha un proceso destructivo totalmente diferente: la autodestrucción, el movimiento pulsional, se constituye y responde no solo a una demanda social, sino a la economía libidinal en la que impere un poder soberano, cambiando la fórmula de “hacer morir”, ha “dejar morir al sujeto”; preguntaría aquí, ¿existe un sujeto?

En diferentes discusiones a lo largo del día de hoy, es constante señalar la desubjetivación que existe en torno al mandato de lo igual, citando la multiplicidad de fenómenos en los que psíquicamente el sujeto puede sostenerse y en algunos casos sobrevivir; advirtiendo en la mismidad, ese movimiento pulsional, que apunta al goce. Es decir, el camino a la destrucción no solo parte, como ya algunos lo han dicho, de un sufrimiento propio, en el discurso de la positividad no hay lugar para detenerse a pensar ¿qué pasa con mi sufrimiento?, se rechaza el sentir y genera un mecanismo narcisista de replegamiento hacia sí mismo, solo que nos dirige a la orfandad, al abandono, al asilamiento y consecutivamente a la muerte. 

  1. El violento poder de lo global y el terrorismo (tomado de Han).

La expulsión de lo distinto aunado al advenimiento de lo posthumano, bajo la lectura de Rosi Braidotti, se entrelazan desde mi perspectiva en la idea de metaverso e interconexión, así mismo a lo que se aspira a Ser a través de la llegada de la New Age, ambos apuntan a pensar respecto al peligro que causa la ideología y la política que nos gobierna; en consecuencia, me obliga a preguntarme por aquello que está condenado a repetirse.

La interconexión digital total, en el decir de Han, no facilita el encuentro con otros, en su lugar sirve para encontrar personas iguales; lo igual, apunta a una amorforcidad, forza a ser Uno. En otras conceptualizaciones de Han, como la idea del enjambre digital da paso a decir de una nueva subespecie producto de la modernidad: el Homo digitalis, centrándome en la propuesta que sostiene el cambio de dispositivo en que los humanos nos reunimos, en el pasado irónicamente un elemento como el fuego habría hecho posible la socialización, ahora eso se ha transformado a una individuación, donde el lazo social es destinado a disgregarse. La interconectividad es una ilusión, ya que esta segmentada en función del perfil que la IA, los algoritmos determinan eligiendo, antes de siquiera saber, que eso es lo que queremos o nos gusta. 

Braidotti, considera el término de posthumano muy útil para indagar en los nuevos modos de comprometerse activamente con el presente, y que gira en torno a discursividades que replantean el lugar y el advenimiento de lo humano sobre todo en sociedades globalmente conectadas y tecnológicamente mediadas. Ya ante algunas propuestas en el arte, el cine, nos dejan ver la proximidad de ese futuro no tan lejano <Matrix> con la tesis de ser dominados por los androides <puesta a revelar la evolución y revolución de las máquinas>, con In Time de Andrew Niccol <el dinero deja de ser el medio de transacción, en esta propuesta es el tiempo, lo que se acumula y produce, aquí el deseo se torna en suplicio, si bien, se cumple la promesa de no envejecer, el sujeto no deja de ser exiliado y marginado, anhelando contradictoriamente el día de su muerte>.

Como cierre, ante el tiempo que posibilita manejar este Coloquio, y que curiosamente se ha tenido la libertad de ser el presentador quien regule su tiempo, no quisiera extender las ideas, que requieren más trabajo y ser escritas para un ensayo. De todo este recorrido hecho, escuchando a Tappan, me resultaba necesario dar cierto contexto para dar argumento y sustento a mi hipótesis basada en señalar cierto movimiento psíquico efecto de la digitalización y el automatismo, y que parte del “deber ser”. A manera de black mirror, se está produciendo y reproduciendo una condición de espectro en el sujeto, es decir, el sujeto ha dejado de pensarse, de mirarse, de escucharse, aunque no deja de jugarse lo especular, es ahora un objeto que consume, que se consume, y en algunos casos se deja consumir, mediante los beneficios que tiene una transacción. Lo que paulatinamente a conducido sobre todo a las nuevas generaciones ha dejar de comprender la importancia que tiene el pensarse, bueno siquiera en un nivel básico en la educación, el beneficio que tiene pensar como proceso que requiere de: investigar, elaborar, inferir, hablar, socializar, afectando la lectura y la escritura, y por consiguiente el razonamiento; contradictoriamente se afirma esa frase máxima de: mientras más se sabe, uno da cuenta de su ignorancia, solo que ahora no se piensa. 

La objetivación del pensamiento en nuestro tiempo se augura en el posicionamiento ideológico, pero que no escapa a la dialéctica ya antes citada del Amo y el esclavo, si existe una nueva modalidad de ordenar al sujeto, este impera de resguardar el saber en las manos de un Amo que siga esclavizando a una vida productiva, empere-follada de privilegios, de lujo y de placer constante. Así el sujeto no tendrá la necesidad de saber acerca de sí mismo, o siquiera dar lugar a la falta, ya que, de hacerlo, la verdad se tornaría terrorífica y ominosa, pero, ¿no es acaso porque ya en la cotidianidad ese Real que escapa de ser simbolizado esta más que presentificado? Es el pan nuestro de cada día. 

En la propuesta de José Tappan de revertir la máxima de Lacan al enunciar que lo inconsciente No ésta estructurado como un lenguaje, me resulta inevitable pensar que en su lugar solo habría ruido, me pregunto ¿si se instaura un código -en la idea del enjambre de Han-, para solo ser un espectro?, sin que esto apunte a un reduccionismo absoluto.

 No-Todo es la consigna de lo Inconsciente, si se sigue conservando su condición subversiva, No-Todo podrá ser gobernado y, por consiguiente, el psicoanálisis seguirá vigente. 

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